sólo las cosas
La perfección es enemiga de la felicidad
Thursday, December 20, 2012
El mito de Patricio Rey
Friday, December 14, 2012
De Pies a Cabeza N°2
Eitorial: http://futboldepiesacabeza.com.ar/extractivismo-pasional/
El N°2:
Verte feliz no es nada
Wednesday, November 07, 2012
Friday, September 28, 2012
Pienso con amigos (dan vergüenza)
Monday, September 17, 2012
Causa Natural
Friday, August 03, 2012
Llorar para arriba
Friday, June 29, 2012
¿Qué más querés?
Saturday, June 16, 2012
Autocracia (el motor eterno...)
Agustín J. Valle en diálogo con Rubén Mira
Publicado en Crisis #9
Cada mundo tiene sus evidencias, se sabe. En la Argentina post‐datos ‐tal como se ha bautizado en esta revista al estatuto actual de las estadísticas macroeco‐nómicas‐ las creencias son una cuestión de deseo. El problema entonces no es tanto que Clarín o el Gobierno mientan, ni siquiera que creen realidades simplificadas. Ellos presentan la evidencia de los mundos a los que adhieren.
Vamos a suponer buenos los números sobre la industria automotriz que constituyen el orgullo oficial. Vamos a tomarlos como postulados, porque la discusión sobre la realidad de los datos olvida que puede discutirse la calidad de los mundos que en ellos triunfan.
[...]
Los países, las regiones, los lugares, pueden tener crisis esplendorosas, así como bonanzas empobrecedoras.
Y no sólo las penurias y explotaciones de un orden social merecen ser criticadas. Los cambios sociales son disidencias fácticas a los modelos de felicidad dominantes, al régimen objetivado del deseo. Al fin y al cabo, decía Saint‐Just el jacobino, solo luchamos por lo que amamos; todo lo demás es consecuencia. Aceptamos el panorama de bonanza. Pero no habitamos panoramas, sino el medio.
Buenos Aires arde de vitalidad; Buenos Aires no da para más.
[...]
[Texto completo]
Wednesday, May 09, 2012
Manifiesto de la quema de autos
Wednesday, April 11, 2012
Greil Marcus
…la naturaleza nos es extraña y aun asi tenemos la obligación de intentar una conexión moral con ella.
[en El basurero de la historia]
Friday, March 30, 2012
Fuego, fuego (rocanrol)

Grupo anarquista se atribuye la ola de quemas de autos que azota a la Santa Maria de los Buenos Ayres.
Friday, March 23, 2012
El caso Rogelio Aguas (poniendo mi granito de caca)
De la flamante usina Moviditas Casi Nada:
Es obvio
Como dice nuestro amigo Pez, hoy es prácticamente imposible estar en contra del discurso ecológico, del ambientalismo… La ecología se ha transformado en la moral de la época (doble como toda moral, claro). Si hablamos de los megashows el problema es otro, pero la fuerza de la obviedad es la misma: hoy son irrefutables la maravilla, el genio, las virtudes de Roger Waters y su espectáculo. Los nueve River, record absoluto y por lejos de convocatoria en la historia nacional, constituyen una imagen de consenso llamativamente a tono con el 54 por ciento del país de la Buena Gente.
Ante tanto consenso, si no vamos a ir a verlo es mejor pasar desapercibidos, y, llegado el caso de ser descubiertos, decir que no tenemos guita o alguna otra imposibilidad ficticia (porque ¿no tenés guita? Dale, rata, si te va bien...). La sola idea de que no querramos ir a verlo, de que ni siquiera si nos regalaran la entrada iríamos a verlo, es impronunciable. Hablar mal de Roger Waters y su espectáculo va tan a contrapelo de la obviedad circulante que da miedo. Waters es el bien, la calidad y el mundo. ¿Cómo decir algo que no sean elogios a Roger Waters y su espectáculo sin sentirse un resentido o un excluido, un paria, alguien que reniega de lo común? Another brick in the wall…
Es cierto, no ir a ver a Roger Waters da cierta sensación de quedar afuera. ¿Afuera de qué? Del amigable y cálido público argentino. De ese ser nacional que identificamos con el mejor público de rock, el más afectuoso… Los argentinos somos… especiales, somos únicos los argentinos, todo el mundo lo reconoce, no hay otro público igual, el calor, el aguante, la pasión, la capacidad de gozar, y ahí vamos entonces, cobijados en la identidad nacional, ese universal inclusivo, el que queda fuera es porque lo elige y si elige quedar fuera es enemigo. ¿No querés divertirte, pasarla bien como todos? Hay que pagar, por supuesto, pero lo vale, ¡y que lindo pagar por algo que lo vale, buena guita!
Un espectáculo impactante
Una palabra parece ser bastante exacta cuando se trata de describir el espectáculo de Roger Waters: impactante. Es impactante. Impactantes son los accidentes, las peleas, las imágenes. Que impacta. Impactar es chocar contra una superficie. Es también impresionar, conmover. Impactado, atónito, paralizado por el espectáculo, tomado por las sensaciones que de pronto retornan del pasado vivido. Tomado, paralizado; sujeto bien sujeto a las emisiones externas que recibe.
Hace un tiempo, un amigo decía algo simple y hermoso. “Las bandas que me gustan son esas que, cuando las escucho, me permiten imaginar un mundo. Cuando escuchaba a los Ramones de chico, por ejemplo, me imaginaba el mundo de la calle. Y no era por el contenido de las letras (el mensaje), sino porque la música expresaba de algún modo ese mundo o permitía que lo imaginara. Esa es la diferencia entre la música genuina y la comercial.” Imaginamos un mundo. Imaginamos. Imaginar es un trabajo. Cuando pienso en alguien imaginando, lo veo en movimiento, lo veo tomando algo para sí.
Imaginar es una actividad. Estar impactado o ser impactado es un efecto (pasividad). Dos operaciones bien distintas, o mejor, una operación y una disposición.
Las imágenes, la tecnología, la técnica, impactan. Sin dudas, el espectáculo de Roger Waters es de un despliegue técnico tal que resulta fascinante. Tan cargado, tan lleno, tan perfecto, tan completo, ¿qué más podríamos imaginar? Nos derrota por completo.
“Yo estuve ahí”
Qué compramos con la entrada de Roger Waters. ¿Compramos una imagen de nosotros mismos?, ¿un tema de conversación con miles?, ¿la sensación de pertenecer a una movida? Compramos un “Yo estuve ahí”; yo no me quede afuera. ¡Una experiencia!
El “yo estuve ahí” describe al público y a Roger Waters, a Roger Waters como réplica de sí mismo. Las réplicas son imágenes que se proyectan al pasado, nunca al futuro. Un pasado donde todo estaba tan, pero tan claro… Los malos, completa y únicamente malos, y la gran masa de nosotros, corderitos de bondad. Hoy podemos recordarlo en una fiesta.
Una ideología de escenografía
Lo impactante es por un lado el sonido, que ya no se remite a proyectar lo que pasa en el escenario hacia adelante, sino que toma al estadio como diagrama potencial de espacio sonoro, superficie envuelta, encerrada en el audio que atraviesa los cuerpos: todo sonido es vibración. Y, por otro, lo impactante es la pantalla: el muro, the wall, que es más ancho que la popular de river, es todo él la pantalla donde se proyectan imágenes. Se reproduce lo que pasa en el escenario (aunque he oído que pasan imágenes de otros shows!), cosa que agradecemos porque la verdad es que desde la tribuna no se ven más que manchitas apenas móviles, que asumimos son Rogelio Aguas y sus músicos. Lo cierto es que podría ser cualquier otro, él podría no estar, y no se notaria la diferencia; el fervor no es por verlo, es por saber que está ahí. Que ese pedazo consagrado de mundo vino a nuestro encuentro. Y ahí estamos, acá, en el mundo. En la historia. Él, Roger, Rogelio, es nada, es todo.
Victima de libertad
La gigantesca pantalla emite (en realidad recibe y reflecta), aparte de la ampliación de lo que pasa en el escenario, muchas imágenes y animaciones pregrabadas, algunas de la iconografía original de The Wall y otras añadidas con el tiempo, ampliando lo que forma parte de la iconografía de la obra. Esta parte es notable: un nutrido circuito de fotos de víctimas es el fondo escenográfico, el hilo narrativo moral del show, articulado en torno a un pacifismo que alerta sobre los flagelos de la guerra; así, con total amplitud, “la guerra” y “las víctimas”. Republicanos fusilados por el franquismo, partisanos ejecutados por los fascistas, pero también niños iraquíes desnutridos (su penuria ya tiene una relación menos directa con los opresores, que igual quedan claros), familias paquistaníes destruidas por ataques de aviones no tripulados, desaparecidos argentinos en la última dictadura, muertos yankis en el atentado a las torres gemelas: víctimas y víctimas del mundo, apilándose luminosas sobre el muro de Aguas. De la guerra un show. Cuando dedica el recital, la fiesta músico-tecnológica, a los “desa-parecidos”, la coincidencia con la prosperidad del consumo bienpensante kirchnerista alcanza su paroxismo. ¡Nueve rivers!
Este licuado moral tiene un momento chispeante cuando el muro proyecta animaciones de aviones que, en la noche, arrojan cataratas de símbolos sobre territorios inciertos: un avion tira miles de cruces cristianas, otro miles de hoces y martillos, otro estrellas de David, la lunita con estrella árabe, la esvástica, y los silbidos aparecen cuando esa línea de homologación presenta una vertiente de… ¡conchas de Shell y estrellas de Mercedes Benz! Los otros símbolos son la formación histórica del poder moral victimista, estos, de empresas, encarnan a los que rompen en mundo actual (aunque elije empresas holandesa y alemana, no britanica…). La condena es unánime en el millonario show. Todos contentos. Más que nada Waters, claro, que, con una envidiable capacidad de no aburrirse, toca de punta a punta la gran obra que compuso hace treinta y cuatro años (solo mete una diferencia cuando agrega a un tema un final tipo bossa’n floyd bastante triste), y representa al arquetipo del déspota, vestido de cuero negro con las marchas militares detrás, esos martillos de andar marcial, y, delante, una fervorosa multitud que lo vitorea, lo sigue, le sigue el juego, en un momento se da el gusto de agarrar una ametralladora de mentira pero que tira salvas resplandecientes, y suena, como en el disco, atronando la atmósfera del Monumental, ametrallando al público, el juego de Waters con un control de la situación, una capacidad de creación técnica del escenario afectivo calculado, un dominio de la atención masiva y una cerrazón de filas con tan efectiva diferenciación entre los que forman parte y los que no, que serían la envidia de cualquier déspota del siglo pasado que viene a parodiar.
Imágenes que no insisten
Las fotitos del megalómano chow escupen cuanta corrección política se nos venga a la cococha: “we are against the war”. Los muertitos no inquietan, no joden, son de lo más tolerables, nada muta (todo sigue igual diría el Pity), las imágenes reiteran lo sabido: la gente se muere en tempos de guerra. Y la guerra es sutil en su modo de operar, de exterminar: nos pisa los talones, nos respira en la nuca. Andamos tan saturados que nos aguantamos la belicosidad cotidiana: hay una guerra de modos de vida.
Una imagen de la muerte que no hable de la vida (como tanta basura porno feisbuquiana) no tiene ningún efecto-fuerza. Muertes sin imágenes de vida, caras con vidas borradas; no importan. Nos queda a nosotros -en otro tono, con menos guita y cero seguidores- mostrar que hay vida antes de la muerte. Nos queda insistir en algo que nos afirme más allá de la conciencia. I wish you were here.

Thursday, March 22, 2012
Patricio Rey y 2001
Thursday, December 22, 2011
Estallido redondo

Saturday, December 10, 2011
Tuesday, November 29, 2011
Leer con la boca llena (verdura y carne del nosotros)
Wednesday, November 02, 2011
Tuesday, September 20, 2011
Tablas

Bueno, el partido con Lanús empieza a hacerme acordar que una mentira que logra hacerse creer, puede terminar verificándose.
Orión es la gran buena noticia en Boca, por ahora. El regreso del Flaco Schiavi aporta como retador a sus compañeros de fila y pareciera dar cierta consistencia, con el respeto que impone su estampa y su famoso "buen uso del cuerpo". Otra buena de verdad es que los refuerzos del semestre pasado se adaptaron y juegan, Somoza y Rivero sobre todo; Ervitimejora y le creo cuando dice que todavía le falta; porque todavía vive mucho en el piso -quiero decir tirado. InclusoCaruzzo cuando entra esta más firme. Y bueno, Viatri es un buen jugador, que merece jugar en Boca, con esa picardía amante del placer multitudinal. Cvitanich tiene que defenderse porque tiene atrás al buen buscon Mouche. Todo bajo el enorme dato de que esperan sentados Erbes, Colazo y Chaves, tres jugadores que bien pueden ser titulares (y además Sánchez Miño y Araujo).

Conclusión: en relación al panorama que había antes de empezar el torneo, podemos decir que hemos mejorado suficiente como para espantar el fantasma del descenso: seamos bien honestos. Para eso, Falcioni lo que hizo fue asegurarse una consistencia de equipo, ya no es una banda. Es un equipo con presencia y ganas. Con la remera de Boca, lo cual pesa mucho en los contrarios. Y así estamos, en siete fechas (nada más): primeros. Ojo, que River va segundo!
Saturday, September 03, 2011
Thomas y Dixon, Mason y Pynchon

"En realidad... lejos de ser un ogro o un trol, como le considera su hijo, Charles Mason es una persona nostálgica y espiritual. Cree que el pan esta vivo, que los animálculos de la levadura pueden unirse y formar un solo individuo con un fin determinado, que cada hogaza esta organizada y que la corteza, por ejemplo, sirve de piel o caparazón, mientras que las pequeñas cavidades de su interior poseen una extraña complejidad, con esas paredes pálidas, de aspecto suave, y que, al examinarlas a través de una lente, revelan que están formadas por burbujas mas pequeñas y, es de suponer, que estas a su vez están formadas por otras aun mas pequeñas, y así hasta los limites de lo invisible. La hogaza, ese punto de convergencia indispensable que se encuentra en toda mesa británica, la sólida hogaza inglesa de cuatro libras, es ante todo, lo mismo que el alma, puro vacío"(...)
"- Todo es una y la misma cosa, desde el campo a la piedra de molino o al horno. Todo forma parte del pan. Un procedimiento. Sin eso no habría nada que amasar u hornear. -Señala hacia el lugar donde las grandes muelas giran, lerdas y poderosas-: el triturado, el leudo, el horneado, en cada etapa el pan es mas ligero, no solo se alza y crece en las bandejas, sino que también se alza de la misma tierra, se tritura hasta convertirse en harina como las piedras se convierten en polvo, y en esa condición toman agua, y la levadura lo llena de aire, hasta que por fin llega el calor, y cada vez, bajo su efecto, crece, ¿te das cuenta?, hasta llegar a ser un objeto perfecto.
El hombre toma una hogaza y se la lleva a la cara. El joven Mason cree que esta a punto de comérsela."
Quiero irme a vivir a Mason y Dixon.
Es una novela-mundo en el doble sentido de que elabora un mundo propio, que aloja al lector minuciosamente, pero también en el sentido de que homenajea al mundo, al tomar un casillero, una hebra de tensión, de la historia, y mostrar su universalidad; es decir, una concentración claramente elegida en un tiempo, lugar y hombres con nombre propio, para recorrer lo prolífico de su intensidad, al tiempo que se exuda la evidencia de que la gran extensión del mundo humano es una miríada de intensidades infinitas en sí mismas -una evidencia cuya carne es el misterio recorrible.
En fin, de las muchas maravillas que inspira esta novela, apunto ahora una sola: Pynchon prefigura internet. Si bien la publica en el 97, había empezado a escribirla en los setenta. Y, para leerla, me vi de pronto, como naturalmente, con la computadora al lado, a modo de atlas enciclopédico, para enterarme de lo que son los centenares de personas, lugares, objetos y palabras abstractas que abonan la carnadura de la novela, no a modo secuencial, ni organizado por materias, sino tendiendo al caos -pero sostenido por la virilidad incansable de un relato-, es decir, tocándose potencialmente todo con todo. Wikipedia es complemento natural de la lectura. Ahora bien, no solo esto, sino que, además, también me vi con, a mi izquierda si la compu estaba a mi derecha, un cuaderno de hojas blancas bien grande, donde voy armando mapa de nombres y sus conexiones, para no perderme en la compleja maraña de la trama. ¡La red social! Pynchon, agudo sabueso y constructor de la inteligencia, prefigura internet, que, como todos los inventos exitosos, responde a una necesidad de evolución de la inteligencia social.
Sunday, August 28, 2011
Elogio del proto artista
1- Dicen que el ser sufrió degradaciones, primero en tener y despues en parecer. Pero la pretensión de un ser primigenio sintomatiza una necesidad de sustantivar el estar, pasar a Estado. (¿Sos artista?)
Hace años que se dice, tambien, que el Estado ya no da Ser. Desbordada la sustantivacion estatal de las practicas, reina la cualquierizacion de los seres. (La sustantivacion es la representación de lo que todas las cosas son, superpuestas a las cosas; la cualquierizacion es la fragmentacion de representaciones, no compuestas en un mismo plano de sentido.)
Cualquierismo no es libertad e igualdad. En el cualquierismo hay jerarquias, porque la valorizacion mercantil, la verdad performativa del Valor, es ella misma el regimen de legitimidad del cualquierismo.
(Es ante el cualquierismo que algunas instituciones de lo vetusto volvieron a gozar de halo progresista, y recuperaron vigencia giros neoconservadores, para que exista el Arte, procesos que se inscriben en la ingenua
declamacion de humanismo del Estado ante el “puro mercado”).
2- Arte es vida y por eso le corremos el culo a la jeringa. Su vacuna inmuniza contra la vulgaridad, pero si hay vulgaridad esta en la consagración por ingreso al estatuto de arte, porque el triunfo es el de unas reglas del ambiente, mas que del ganador. Los grandes artistas con mayuscula son los nombres no tanto del escape del juego sino de su sucesiva actualización. La historia, al fin y al cabo, es un banco fluido para instaurar precursores. Y la columna vertebral de la vida artistica de un territorio no necesariamente esta formada por artistas Artistas, lo cual es una suerte, atendiendo a que el artista, hoy, es casi un modelo de libre empresario exitoso, autonomo, conquistador del caos, marca tasada…
Pero también hay casi artistas, proto artistas, que van encontrando las reglas de su praxis; se van enterando. Viven, pues, gracias a su condicion ignorante. La creación no es pura invencion, es tambien un modo del descubrimiento. En tanto que hallazgo, no es capricho; se verifica como la tension de un nervio de la epoca.
Los proto artistas no aplican para consagración reglada, tampoco
aprovechan el cualquierismo; se encuentran rajando. Ciudadanos del mientras tanto, victimas de la prepotencia de sus ganas, sostienen derrotas hermosas. Casi artistas, artistas por momentos; mantienen la pregunta por si esto es arte, esto es vida, qué importa, qué puede.
3- La obra produce la vida en que consiste su existencia. Si hoy el trabajo tiene ante todo una función política -cierta organización de nuestra vida-, entonces también tiene una potencia política el arte que pide elaborar formas de vida, que pide premios experienciales ajenos a los sistemáticamente ofrecidos.
No es que la vida tenga que ser consecuente con la obra como si ser coherente fuera homologar arte y vida; se crea, justamente, lo que se necesita, lo que se aspira. La obra es un cortejo sostenido con modos de vivir, una provocacion; así, el arte, el artear (¿o hay verbo oficial?), es una inversión, afectiva, amorosa y libidinal, en lo que no se tiene pero se ofrece; una mentira, que quiere decir porque presiente, pero como no sabe, inventa. Y cuando no, no: aca estamos. Desesperados por estar a la altura de lo que hay, de su condicion mutante. El arte son momentos –instauración de tiempo para vivir- y el artista es el que trabaja para que esos momentos tengan capacidad de sostener una invitación.







